viernes, septiembre 09, 2011

Escucho a Regina Spektor susurrarme que nadie se ríe de Dios en un hospital, ni en una guerra, ni cuando se tiene frío, ni cuando el hambre te recuerda que sigues siendo un animal con ropa. Ni tampoco cuando el doctor te llama después de haberte hecho un chequeo rutinario, ni cuando el avión en el que vas tiene una súbita sacudida. Es verdad, nadie se ríe de Dios en esos momentos. Ni cuando ves a tu amor cogido de la mano de otra persona. Nadie se ríe de Dios entonces.

Ventiladores sobre mi cabeza. Pappa Rich. Sri Petaling.

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