Escucho “Sinnerman” de Nina Simone. Me encanta esa canción. La descubrí viendo una peli que se llamaba “The Tomas Crown Affaire”. Pierce Brosnan lucía palmito millonario y birlaba por deporte cuadros caros, perseguido por una bella -no para todo el mundo, pero para mi, sí- Rene Ruso. Hay una escena en donde cientos de personajes visten como el cuadro de Magritte, ese hombre con bombín tapado con una manzana. Y ahí es cuando el piano de la Simone me pone los pelos de punta. Grande, Nina, grande.
Le digo hasta luego a Asia. Cómo me gusta. La comida, la gente, las sopresas, lo diferentes y lo parecidos al tiempo, su pasión. Como dijo alguien “It´s not about the destination, it´s about the journey”. No puedo estar más de acuerdo. Da igual donde se vaya, lo importante es siempre el viaje. El atardecer en Hong Kong, tomando un Cosmopolitan en el edificio One, con el mar naranja que se evaporaba por momentos. Macao, un trocito de Lisboa decadente y ultramarina, comer “ bah tu ke” en un food court atestado, el agua de Redang, la sensación de querer parar el tiempo, esos peces de colores que miran tus gafas y tu snorkel, sin saber que nunca nos volveremos a ver. ¡Adiós!
miércoles, septiembre 14, 2011
viernes, septiembre 09, 2011
Escucho a Regina Spektor susurrarme que nadie se ríe de Dios en un hospital, ni en una guerra, ni cuando se tiene frío, ni cuando el hambre te recuerda que sigues siendo un animal con ropa. Ni tampoco cuando el doctor te llama después de haberte hecho un chequeo rutinario, ni cuando el avión en el que vas tiene una súbita sacudida. Es verdad, nadie se ríe de Dios en esos momentos. Ni cuando ves a tu amor cogido de la mano de otra persona. Nadie se ríe de Dios entonces.
Ventiladores sobre mi cabeza. Pappa Rich. Sri Petaling.
Ventiladores sobre mi cabeza. Pappa Rich. Sri Petaling.
jueves, septiembre 08, 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)