Escucho “Sinnerman” de Nina Simone. Me encanta esa canción. La descubrí viendo una peli que se llamaba “The Tomas Crown Affaire”. Pierce Brosnan lucía palmito millonario y birlaba por deporte cuadros caros, perseguido por una bella -no para todo el mundo, pero para mi, sí- Rene Ruso. Hay una escena en donde cientos de personajes visten como el cuadro de Magritte, ese hombre con bombín tapado con una manzana. Y ahí es cuando el piano de la Simone me pone los pelos de punta. Grande, Nina, grande.
Le digo hasta luego a Asia. Cómo me gusta. La comida, la gente, las sopresas, lo diferentes y lo parecidos al tiempo, su pasión. Como dijo alguien “It´s not about the destination, it´s about the journey”. No puedo estar más de acuerdo. Da igual donde se vaya, lo importante es siempre el viaje. El atardecer en Hong Kong, tomando un Cosmopolitan en el edificio One, con el mar naranja que se evaporaba por momentos. Macao, un trocito de Lisboa decadente y ultramarina, comer “ bah tu ke” en un food court atestado, el agua de Redang, la sensación de querer parar el tiempo, esos peces de colores que miran tus gafas y tu snorkel, sin saber que nunca nos volveremos a ver. ¡Adiós!
No hay comentarios:
Publicar un comentario