viernes, octubre 26, 2007

¡Las mejores Currywurst del mundo!


Y Cate Blanchett dijo: "nunca se puede dejar atrás Berlín".


Maletas varadas

"Era desconcertante y desarmante. Hubo alguien que se atrevió a preguntar por las maletas: contestaron: "maletas después". " (1)













Cuando entré y las vi me acordé de Primo Levi. No pude evitarlo. Allí de pie, mirándolas, tras el cristal, lo único real era el silencio. Ahí estaban. Apiñadas, revueltas, abiertas, cerradas, lóbregas, inermes, silenciosas. Y derrotadas. Ahí estaban mirándonos, ellas a nosotros, algunas de madera, modestas y dignas, otras de piel ya rancia, y la mayoría indefinibles en su composición, no hechas de ningún material, compartiendo un lugar imprevisto, varadas como pecios en un mar frío y desconocido mientras los peces que éramos nosotros asistíamos mudos a su cementerio oceánico. Ahí estaban como una montaña caótica, una pirámide formidable de aniquilación y dolor. Muchas llevaban escritas las direcciones de sus dueños, las direcciones de la vida desposeída y arrebatada. Quizá pensaban que volverían. Seguro que sí. Incluso en los momentos en los que la supervivencia de una persona está en juego de modo indudable, solemos aferrarnos a algo. En que “ahora” estoy vivo y pienso seguir estándolo, y los mecanismos de refuerzo para que esa aseveración atávica impregne y mitigue el fatalismo son inescrutables. “FAMILIA HAUFFMAN”. “HANS MOROWICZ.BUDAPEST.”. “R.L.P.”. KLAUS LIEBERMANN. AMSTERDAM”. Imagino portazos en casas oscuras. Carreras a medianoche, llantos. Alguien que se sube a una silla y logra alcanzarla, escondida y muda. Allí, en lo alto del armario. Y después garrapatea a toda prisa un nombre ya olvidado, apellidos que sueldan miles de años de sangre común. Y de ahí a un tren que volverá sin ti. Y las maletas seguirán esperando a que los dueños regresen con las palabras que hagan conmover a las estrellas. Las maletas de Auschwitz.

(1). "Si esto es un hombre". Primo Levi.

"Bohemian like u"


Si vais a Cracovia este es el barrio en el que hay que dejarse caer.Kazimierz , el antiguo barrio judío, se hizo famoso a partir de ser rodadas en él escenas de La Lista de Schindler.
Bohemio, tremendamente decadente y todavía no atestado de turistas es el paraíso si quieres salir a tomarte unas cervezas, comer "sopas frías rojas" (me retiemblo todavía) y perderte por clubes oscuros y encantadores. Diversión asegurada. Ah! el alojamiento, tirado.

Kolory es ideal para tomar cafés intempestivos e imbuírte de ambiente francés-polaco. Hay mucha conexión entre estos dos países desde siempre. Kieslowski...Polanski , (y todo lo que acabe en "nski" es polaco. Molaría llamarse Basconski...¿lo admitirá el registro? Supongo que sí, si ya se admite cualquier cosa...) y muchos más emigraron a Francia, buscando un sitio en el mundo, porque como la historia ha demostrado "en caso de duda, se invade Polonia".

Ya me habréis escuchado muchas veces la anécdota "woodyalliana" (son pruebas de mi vejez,repetirse, qué le vamos a hacer) acerca de esa constante histórica, resumida mejor por él que por la Enciclopedia Británica. Salía de la ópera y soltó "Odio a Wagner. Su tono, su estilo...no sé..cuando termino de escucharlo tengo ganas de invadir Polonia".