miércoles, mayo 21, 2014

99#12



Conocí a Elia por “r>g”.  
  
Hacía unos meses que el economista francés Thomas Piketty había escrito un best seller mundial titulado “El Capital en el siglo XXI”, convirtiéndose en un fenómeno transversal alejado de los habituales y sesudos círculos académicos. Su tesis era que la desigualdad económica es un fenómeno inevitable del capitalismo, y que si no se combatía ardorosamente, la injustica avanzaría sin freno hasta horadar la viga maestra sustentadora de nuestra democracia. Según Piketty, la desigualdad aumenta cuando la tasa de remuneración del capital (“r”) es mayor que la tasa de crecimiento de la economía (“g”).  Y ahí venía su famosa formulación: la desigualdad aumenta cuando “r>g”.  

Setecientas páginas. 100.000 copias vendidas sólo en inglés en dos meses. El libro había salido en pleno debate acerca de las consecuencias que la devastadora crisis había tenido en las clases medias y bajas y el ensanchamiento oceánico que se había producido entre las minorías cada vez más ricas y los demás, un espectro variopinto de millones de familias  desesperadas. La brecha entre aquéllos y éstos se antojaba inadmisible. Piketty puso negro sobre blanco a un problema que iba a más, que amenazaba con partir la sociedad en dos, ellos y nosotros, un drama que daba gasolina a grupos anti sistema demagógicamente permeables a la angustia.

Pues bien, ahí me encontraba yo leyendo el tocho de Piketty, en el asiento que daba a ventanilla. El azul había aparecido súbitamente tras romper el avión las nubes que rodeaban el aeropuerto JFK, y entre cifra y cifra a cual más desalentadora, a veces abría mis labios para acompañar la música de mi Ipod.

 Now that you're mine 
We'll find a way 
Of chasing the sun 
Let me be the one that shines with you


O sea, era un cruzado contemporáneo. Preocupado por el futuro del planeta, concernido por la deriva de la humanidad, subido a un avión que me trasladaría en pocas horas al confort muelle de mi apartamento, escuchando mi última compra del Itunes, (“Definetely Maybe”. Edición Remasterizada. De Luxe Version), pero eso sí, con conciencia social. Piketty y los gamberros de Oasis. Lo mejor de dos mundos convergían accidentalmente en mi butaca. Pero hay días que uno está de suerte. Y la mía, se elevaba hasta el infinito, lo supe justo un nano segundo después de notar el tímido toque de colibrí de su mano en mi hombro, girar la cabeza, quitarme el auricular y acordarme de las escenas de mi infancia donde  pianos de cola parten cuerdas y poleas y aplastan al dibujo animado de turno.  

lunes, mayo 19, 2014

99#11







Estimado Daniel:

Antes que nada. Condolencias y felicitaciones.

Condolencias por la derrota del Madrid de baloncesto ayer tarde en Milán. Condolencias por la liga.  Veinte años no es nada cantó el porteño universal –o uruguayo, quien sabe- , que se lo digan al Atleti, el Cometa Halley balompédico, que cada cierto tiempo cruza fugaz por encima de nuestras cabezas, provocando el brillo en nuestras retinas, el oh silente en nuestros labios y la plenitud del que ve algo inexplicable.
Y felicitaciones, claro. Por la final de la “Liga de Champiñones”, el trofeo que pone siempre vuestro cuenta kilómetros a cero, el salvoconducto que os salva de cualquier mediocridad liguera. Yo, culé cordobés por rebeldía –en mi clase de Segundo de EGB éramos sólo dos, lo cual ha hecho que tenga que dar explicaciones toda mi vida, una agotadora ristra de porqués, ante mi merengona familia y amigos- voy con el Atleti como comprenderás. No me lo tengas en cuenta. Probablemente, Akram, ese taxista que te lleva y te trae, será siempre tu bálsamo de Fierabrás.

Y más felicitaciones. Acabo de dejarte en Yásnaia Poliana rodeado de mosquitos. No llevabas el Kalashnikov, mejor así.

Me ha gustado mucho tu libro. Lo he pasado muy bien. Y desde luego me has puesto una lista de deberes para cuando vaya a Moscú, cosa que espero sea pronto. :

-      - Comprobar ese ritual que yo creía extinto de las lentas. Me recuerda a mi pueblo, a esas primeras noches en las que entraba a la discoteca. Que eso se conserve bajo cero es un ejemplo de que la globalización tiene todavía fronteras inexpugnables.

-      -  Esa “belleza invasiva y de madreselva” de las rusas. Eso tengo que verlo.

-       -  No haré ningún viaje en tren sin llevar ibuprofeno.

-       - Lo de ver a Putin como un personaje más divertido de lo que los medios occidentales  nos presentan se me antoja complicado. Supongo que la realidad es siempre poliédrica pero no me gustan los tics autocráticos –ni en Rusia ni en ningún sitio- ni la doble vara de medir –Chechenia era un foco de terroristas a los que había que aniquilar y la autodeterminación no era negociable- pero en Crimea y el este de Ucrania las fronteras sí son maleables en aras a la protección de una minoritaria –o mayoritaria- población rusa supuestamente atacada por Kiev. Sé que todos los Imperios son así.  «Inglaterra no tiene aliados permanentes, solo intereses permanentes» dijo  Lord Palmerston, primer ministro británico  durante la Guerra de Crimea.

      Pero que unos y otros nos dejen por lo menos el pataleo del ahorcado. Dicho lo cual, si los rusos votan por Putin, pues aquí pan y después gloria.
En fin, Daniel, espero que escribas pronto cualquier cosa. Nos vemos en la azotea del Carlton.


Un abrazo.



Como bolazos de nieve:

-"Sudbá"(suerte, destino)
-Sentarse unos segundos en silencio con la persona que parte de viaje. Me parece hermosísimo.
-Nabokov
-“Hay que ensamblar la vida con la muerte de tal manera que la vida tenga una parte de solemnidad y de la ininteligibilidad de la muerte, y la muerte una parte de la claridad, de la simplicidad y de la ininteligibilidad de la vida” (Tolstoi en su Diario)
- “El hombre no puede ser dueño de nada mientras tenga miedo a la muerte. Quien no tiene miedo a la muerte lo posee todo”. (Pierre Bezújov, en Guerra y Paz. Tolstoi)
- “No te cases nunca, nunca, amigo mío; te lo aconsejo. No te cases antes que puedas decirte a ti mismo que has hecho todo lo posible por dejar de amar a la mujer escogida (…) “. (Andréi Bolkónski a Pierre Bezújov en Guerra y Paz. Tolstoi)

miércoles, mayo 07, 2014

99#10



¿Por qué me gusta follar?
1º- Follar es lo mejor que puedes hacer sin pagar. Supongo que pagando debe de ser también satisfactorio.
2º- Follar es una de las pocas cosas que tiene un final feliz. Al menos para un hombre. Hay quien dice que los finales felices están sobrevalorados. Reivindico aquí el único final feliz que desde que éramos piojos acuáticos no ha sido mejorado. Ponme un ejemplo de algo con mejor final. No me compares el final de “Breaking Bad”, por favor. Estamos hablando de cosas distintas. Claro que hay grados. Claro que sí. Como en todo. Ahora voy a eso.
3º- Hablando de eso. ¿Cuántas categorías de polvos tienes? Sí, en tu vida. Polvos normales, regulares, muy buenos, buenísimos. Y los pata negra. Pero admítelo. Incluso en su peor versión es un producto que rara vez falla. Dime algo –algo- que a lo largo de miles de veces te proporcione la calidad media de un polvo. ¿El fideuá? Venga ya.
4ª- Mi lista. Tú tienes la tuya. Pero el que está escribiendo soy yo, así que cállate.
 Los malos. Cuando estás borracho y no te empalmas. Son las cinco de la mañana. A las tres, ya estabas cocido, pero en un alarde de parecerte al de Leaving las Vegas, has tenido la magnífica idea explorar tus límites y has pedido una sucesión de wiskis cola en plan el mundo se acaba. Incluso has invitado a la gordita que te miraba incrustada en el batallón de amigas dispuestas en “formación tortuga” desde hacía rato. Sí, no te gusta. Pero eso era antes. Ahora te gusta su lunar al lado de la boca. Y sus tetas claro. Las tetas son imbatibles a esas horas. Da igual. Y tras unas risas, y tras beberte Escocia, acabas quitándole la ropa a un orco que se llama Isabel. Pero eso no es lo peor. Lo peor, como siempre, es la lucidez. Cuando sus tetas adquieren dimensiones de italiana bamboleante en peli de neorrealismo con vespa, cuando la saliva se intercambia en plan cadena de montaje, cuando descubres como respira, cada vez más fuerte.Y de repente, "voilà, el gemido. Es tan excitante imaginar cómo gime una mujer. Nunca lo sabes. Voces de mujeres hay tantas como mujeres. Pero es que la belleza de esto es que no hay un patrón establecido. Voces graves, cazalleras y ahumadas, de mucho tabaco y muchos combinados, dan lugar a gemidos delicados, rítmicos, como balanceos de góndola, perfumados y envolventes. Voces atildadas, de cánticos de Orfeón Donostiarra, dan lugar a bufidos de león marino en celo. Voces desagradables se transforman por arte de birlibirloque en los cánticos infaustos e irresistibles que mi amado Ulises sufríó amarrado a un poste. Es el caos del gemido. Me encanta.
Pues eso. Que la lucidez. Que estás a lo que estás y te viene un flash de lucidez. Y el tema no remonta. Y lo peor. Sabes que no lo hará. La combinación etílica y el background católico es una mezcla complicada. O dejémonos de rollos. Tu cuerpo se venga de ti en el peor momento. Cabrón. Pero aún así, tienes una segunda oportunidad. Dentro de unas horas, si hay suerte y ella no te ha mandado a tomar por culo. Es un polvo frustrado. Pero aún así, la promisión de éxito no es desdeñable. Dime qué producto te ofrece eso.
5º- Los polvos administrativos. Sí, esos que hay en el matrimonio, con una pareja con la que llevas tiempo. Apoyas tu culo en el colchón y te desvistes como el que te suelta “a por manzanas vengo”. Ya sabías que ibas a follar un minuto antes o dos. Era el día o ese pellizco que inicia la comunicación entre el Rover Pathfinder marciano y Houston. Cada uno al lado de la cama. Y te pones a ello. Pero no desdeñemos los polvos administrativos. Son un producto honesto. El vino del Mercadona, las zapatillas Kalenji del Decatlon. Te dan el apaño. Mejor que nada, puto gourmet.
5º- Los polvos del comienzo con alguien que te gusta. Todo es ansia viva, todo es ropa tirada en sitios que ni siquiera sabías que tenía tu piso. Bragas por todos lados. Camas deshechas. Un no parar. No te cansas de cada centímetro de su cuerpo, quieres follarla a todas horas, comértela entera, te encanta lo que te hace, lo que te deja hacerle. Te vuelven loco sus tetas, si son pequeñas están bien puestas, si son grandes porque son grandes. Su cara, su sonrisa, su todo. Las cifras sugieren rescate inminente del Banco Central Europeo, un cataclismo macroeconómico de proporciones bíblicas. Os veis y folláis. No podéis evitarlo. Es el éxtasis helénico, el segundo círculo de Dante. Te mareas lujuriosamente cada vez que cierras los ojos. Te encanta.

6º- Los polvos pata negra. Tienen las características de los inmediatamente anteriores y además cuando no estás follando puedes ir al cine a ver pelis independientes y hablar de libros. Mis preferidos. El nirvana.