Nací haciéndote daño. Y algunas veces un poco feliz. Los buscadores de conchas, los que llevan una vida plena, los que pegan portazos, los que se van y los que se quedan porque han leído en los fustes partidos de las las columnas de su vida, las palabras que los salvaron, esos son los que me interesan. Los que pasearon entre las piedras y descifraron su escritura.
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